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viernes, 22 de marzo de 2013

¿Próstata? ¿Andropausia? ¿Incontinencia? ¿Cálculos?


Muchas personas relacionan los problemas urológicos exclusivamente con los hombres y las enfermedades de la próstata. Sin embargo, hay muchos trastornos que se ven en ambos sexos. La incontinencia urinaria, el cáncer y los cálculos en los riñones son algunos de ellos.
De tener algún problema es importante aclarar las dudas con su médico para obtener un diagnóstico y tratamiento oportuno.
Problemas de la Próstata
La próstata es una glándula que aumenta su tamaño con la edad. El crecimiento de la próstata puede producir algunos síntomas: chorro interrumpido, incontinencia, urgencia urinaria, infecciones, ardor y micción frecuente.
La mayoría de los problemas de la próstata no son cáncer.
El cáncer de próstata es muy común entre hombres de mayor edad y no suele dar síntomas al inicio, por lo que es muy importante realizarse despitajes. El tratamiento para el cáncer de la próstata funciona mejor cuando la enfermedad es descubierta a tiempo y no se ha propagado a otras partes del cuerpo, como el pulmón, huesos y cerebro.
Incontinencia urinaria
La incontinencia urinaria no es normal para la edad. La incontinencia puede ocurrir por muchas causas reversibles: infección urinaria, una infección o irritación vaginal, el estreñimiento y el efecto adverso de algunas medicinas. Los tipos de incontinencia urinaria crónicas  son:
  • Incontinencia por urgencia o vejiga hiperactiva es la forma más frecuente de pérdida involuntaria de orina en personas mayores, y se caracteriza por un deseo imperioso de orinar.
  • Incontinencia por esfuerzo se produce por disminución de la musculatura de la pelvis. Se desencadena con la tos, estornudos, risa o cambios de posición.
  • Incontinencia por rebosamiento sucede cuando la orina se escapa de una vejiga que retiene orina. Un hombre puede tener problemas al vaciar su vejiga si su próstata está agrandada y bloquea la uretra. La diabetes y lesiones en la médula espinal también pueden causar este tipo de incontinencia.
  • Incontinencia funcional es aquella que se produce cuando la persona tiene muchas limitaciones para desplazarse al baño, a pesar que puede contener la orina normalmente.
Actualmente hay  muchos y novedosos tratamientos para la incontinencia urinaria. La modalidad de tratamiento depende del tipo de problema de control de la vejiga que usted tenga, qué tan serio sea, y cuál modalidad se adapta mejor a su estilo de vida.  Converse con su médico para elegir juntos la mejor opción.
Cálculos en los riñones
Son de los trastornos urológicos más dolorosos. Un cálculo renal es una masa dura formada por cristales que se separan de la orina y se acumulan en las superficies internas del riñón. En condiciones normales, la orina contiene productos químicos que impiden la formación de cristales. Sin embargo, en algunas personas, estos inhibidores parecen no funcionar, y  entonces se desarrollan cálculos.
Si los cristales son suficientemente pequeños, son eliminados del cuerpo con la orina a través de las vías urinarias sin que la persona lo note, pero generalmente la forma más frecuente de expresarse es de forma aguda, cuando el cálculo se desprende o se rompe y queda atrapado en las vías urinarias. Al dificultar o impedir el flujo de la orina del riñón a la vejiga, aumenta la presión dentro de los conductos urinarios y activa terminaciones nerviosas que provocan dolor. Otros síntomas son: dolor en la parte baja de la espalda o a un costado, presencia de sangre en la orina, vómitos, fiebre, sensación de necesidad imperiosa de orinar y dolor al orinar.
Además del dolor, otras complicaciones que pueden ocasionar los cálculos renales son infecciones urinarias y daño renal permanente.
El tratamiento depende del tipo de cálculo y de la gravedad de los síntomas. En la actualidad, la mayoría de los tratamientos son mucho menos invasivos que en el pasado, converse con su urólogo para elegir la mejor alternativa.
Escrito por:
Dr. José Francisco Parodi García
Médico Geriatra
Director Médico de Bamboo

Dra. Rocío Morante Osores
Médico General
Blogger de Bamboo

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Qué sabes de los cálculos o piedras en la vesícula biliar?


¿Qué es la litiasis biliar o colelitiasis?
La litiasis biliar es una enfermedad del aparato digestivo bastante frecuente, caracterizada por la formación de cálculos en la vesícula biliar. Los cálculos biliares pueden ser de pigmentos (bilirrubina) o de colesterol, que son los más frecuentes. Se habla de “barro” biliar cuando se trata del acumulo de pequeños cálculos de menos de 2 mm de diámetro.
¿Por qué se forman los cálculos?
Los cálculos biliares de colesterol se forman por cambios en el metabolismo de los ácidos biliares y del colesterol, mientras que los pigmentarios por alteraciones del metabolismo de la bilirrubina.  Existen una serie de factores claramente asociados a un mayor riesgo de producción de cálculos biliares, como son:
  • Cálculos de colesterol: son más frecuentes en personas mayores de  40 años, en mujeres, se relaciona directamente con el número de embarazos, en personas obesas o que padecen algunas enfermedades digestivas (cirrosis, infección de vías biliares, enfermedad de Crohn), o en diabetes. También se asocia a tratamientos médicos, como los tratamientos con anticonceptivos orales u otros tratamientos hormonales.
  • Cálculos pigmentarios: generalmente asociados a enfermedades hemolíticas (en las que los glóbulos rojos de la sangre se destruyen con mayor velocidad de lo normal), cirrosis e infecciones biliares, o infección por parásitos de las vías biliares.
¿Qué síntomas produce?
Hasta el 60% de los pacientes pueden no tener síntomas. En los sintomáticos, el cólico localizado en el abdomen superior es la manifestación clínica más habitual, pudiendo acompañarse o no de náuseas y vómitos. Los síntomas como el malestar tras la ingesta, digestiones lentas y distensión abdominal, suelen ser menos frecuentes.
La colecistitis aguda (inflamación de la vesícula) se caracteriza por dolor en hipocondrio derecho (debajo de las costillas en el lado derecho del abdomen) persistente (más de 6 horas), que no cede a tratamiento con analgésicos ni antiespasmódicos, siendo muy característico el dolor en la exploración abdominal. Puede acompañarse de náuseas, vómitos e inquietud. En ocasiones la vesícula inflamada se puede infectar  apareciendo fiebre, malestar general e ictericia (pigmentación amarilla de la piel).
¿Cómo se diagnostica?
La ecografía abdominal es la prueba no invasiva de elección ante la sospecha de cálculos. La colangiopancreatografia retrógrada puede ser necesaria si se sospecha la presencia de los cálculos en el conducto colédoco (conducto que va desde la vesícula biliar al tubo digestivo). Cabe señalar que la mayoría de pacientes con cálculos no tienen síntomas ni alteraciones en los análisis de sangre.
¿Qué puede pasar si no se trata?
Una vesícula con cálculos puede inflamarse (colecistitis aguda) y esto a su vez producir: peritonitis, infección de las vías biliares, la perforación de la vesícula, la formación de abscesos y fístulas, infección generalizada (septicemia), entre otras.
En los pacientes muy mayores y frágiles, la colecistitis aguda puede presentarse sin dolor abdominal y manifestarse por confusión mental, delirio, pérdida del apetito e incluso caídas.
Otra complicación es la coledocolitiasis: Ocurre cuando los cálculos migran desde la vesícula al conducto colédoco, que es el conducto que transporta la bilis del hígado hacia el intestino. Esto produce una obstrucción en el drenaje de la bilis pudiendo producir una infección dentro de la vía biliar llamada colangitis aguda, cuadro que de no ser tratado a tiempo puede llevar a la muerte.
La pancreatitis aguda puede ocurrir hasta en el 5% de todos los pacientes, como complicación de tener cálculos en la vesícula.
La litiasis de la vesícula es el más importante factor de riesgo del cáncer de la vesícula.
La existencia de complicaciones suele exigir la extirpación de la vesícula mediante intervención quirúrgica abierta.
¿Cómo se trata?
El tratamiento de elección de la colelitiasis sintomática (cólico biliar, colecistitis, etc.) es la colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar), además del tratamiento médico del dolor y de la inflamación. Es preferible intervenir con cirugía laparoscópica en los primeros días de la fase aguda del cólico o de la colecistitis.
El tratamiento no quirúrgico, con tratamiento médico de ácidos biliares orales que facilitan la disolución de los cálculos puede ser una alternativa en pacientes en los que el riesgo de una intervención quirúrgica no recomienda su realización.
La litotricia (procedimiento médico que utiliza ondas de choque para romper cálculos), es útil en algunos casos pero no se puede usar en pacientes con antecedentes de pancreatitis, con quistes o aneurismas hepáticos, entre otros.
Escrito por:
Dr. Daniel Nugent Seminario
Cirugía General y laparoscópica
Correo electrónico: dnsem@hotmail.com
Teléfono: 987 – 758464