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martes, 2 de febrero de 2016

La Música como Terapia

La música desde la antigüedad ha sido fuente de inspiración, medio para evocar sentimientos, método para sanaciones entre otras propiedades. El ser humano tiene la capacidad de escuchar e interpretar la música dependiendo de su nivel de experiencia, estado de ánimo o de las sensaciones que su organismo manifieste al escuchar alguna melodía. Por otra parte el ser humano puede ejecutar un instrumento musical generando mayores beneficios, los antes mencionados y beneficios físico funcionales.

BENEFICIOS DE EJECUTAR UN INSTRUMENTO MUSICAL


Ejecutar un instrumento musical, independientemente del nivel de dificultad, hará que nuestro organismo desarrolle diferentes funciones, trabajando en conjunto. Por el ejemplo, el simple hecho de tocar un instrumento de percusión como un cajón o un tambor hará que la persona tenga un mejor control de su cuerpo, coordinación motora gruesa, lateralidad entre otros. Si lo planteáramos de otra manera; una persona tocando un cajón pero esta vez con otros pares y un tutor que los guíe, no sólo se reforzarán las habilidades antes mencionadas, agregaremos las habilidades sociales, capacidad de atención y concentración puesto que se relacionará en un entorno social.

Escuchar música y ejecutar un instrumento generarán beneficios que mejoraran nuestro rendimiento ocupacional, no sólo desde un análisis físico funcional sino desde un nivel fisiológico. Todos los sistemas del cuerpo humano, empezando por el sistema nervioso serán el motor para lograr un equilibrio, favoreciendo la neuroplasticidad, por lo tanto aplazando el deterioro cognitivo.

Teniendo estos conocimientos podremos usar la música como herramienta terapéutica mediante actividades funcionales y lúdicas para favorecer las habilidades motoras y cognitivas, generando un estado anímico saludable y así logrando una mejor calidad de vida.

MUSICOTERAPIA EN BAMBOO PARA TODAS LAS EDADES


En la Clínica BAMBOO hemos diseñado una estrategia llamada MÚSICA BAMBOO que busca elevar la calidad de vida, lograr independencia y confort en los adultos mayores mediante un programa de Música y Terapia, de esta manera favorecer un adecuado desempeño y rendimiento ocupacional usando medios artísticos con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los pacientes y por ende un envejecimiento saludable.

BENEFICIOS TERAPEUTICOS de MUSICOTERAPIA BAMBOO


  • Mejora la calidad de vida de los adultos mayores.
  • Aplaza el deterioro cognitivo.
  • Fomenta un estado anímico saludable.
  • Desarrolla las habilidades sociales.
  • Optimiza la atención y concentración.
  • Desarrolla habilidades artísticas y expresivas
  • Mejora la coordinación motora gruesa y fina



Lic. Yisa Nadia Cabello Santillán
(TM. Terapeuta Ocupacional)
(Músico – Educadora Musical)

martes, 6 de enero de 2015

¿Cómo elimino las secreciones de mi pulmón?

Si estas pensando en expulsar el moco (flema) que se encuentra en el pulmón enfermo de una manera fácil y sin necesidad de nebulizaciones, te enseñaremos a realizar unos ejercicios para lograrlo, llamado drenaje autógeno.

¿Qué es el drenaje autógeno?


Es una técnica fisioterapeuta de limpieza bronquial, mediante la cual se expulsa secreciones (flemas).

¿Cuáles son los objetivos?


  • Desprender el moco adherido en el pulmón.
  • Mantener el movimiento de la caja torácica.
  • Mejorar la ventilación.
  • Producir la tos (mediante esta eliminaremos las secreciones).




¿En quienes se puede utilizar?

    • Fibrosis quística.
    • Hipersecreciones bronquiales.
    • Bronquiectasia.
    • Atelectasia.
    • Bronquitis crónica.
    • Enfisema.
    • Asma (pero no en crisis aguda).

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Para el paciente:

  • Consciente (despierto)
  • Colaborador
  • Cómodo (sentado, tronco apoyado en el respaldar del asiento, los brazos colocados en los apoya brazos del asiento).
  • Antes de las comidas o pasada una hora después de las mismas.



         Para el cuidador:

            • Utilizar mascarilla.
            • Hidratar al paciente antes del drenaje autógeno.
            • Colocar las manos en las zonas determinadas para sentir el movimiento del tórax

      Ambiente:


      • Ventilado
      • Iluminado

      Pasos a seguir:

      1. Estar de pie al lado derecho o izquierdo del paciente.
      2. Colocar las manos por debajo de ambas clavículas, como muestra la foto.
      3. Pedir al paciente que tome aire por la nariz, hasta que el cuidador sienta que el aire ingrese en la zona donde se encuentra sus manos, mantener el aire de 2 – 3 segundos.
      4. Espirar el aire tomado, por la boca.
      5. En la misma posición, el cuidador colocará sus manos por debajo de las mamas en el caso de mujeres.
      6. Se le pedirá que tome aire por la nariz, hasta que el cuidador sienta que sus manos se mueven, mantener el aire de 2 – 3 segundos.
      7. Espirar el aire tomado, por la boca.
      8. En la misma posición, el cuidador colocará sus manos en las últimas costillas. (bordes)
      9. Pedir al paciente que tome aire por la nariz, hasta que las manos del cuidador se muevan, mantener el aire de 2 – 3 segundos.
      10. Espirar el aire tomado, por la boca.









      Lic. Leonardo Rojas Mendoza./Tec. Claudia Manturano Chong.

      Lic. Leonardo Rojas Mendoza. (Terapeuta Físico de Bamboo)
      Tec. Claudia Manturano Chong. (Técnica en Fisioterapia de Bamboo)
      Dr. José F. Parodi (Médico Geriatra de Bamboo).

      martes, 10 de diciembre de 2013

      Las caídas no son normales y pueden ser fatales.

      ¿Cómo hacer para prevenir las caídas en las personas mayores?

      1. Participe del programa para prevención y manejo de caídas en Bamboo.
      Hacer un ejercicio programado no es sólo una de las formas más importantes que hay para disminuir las posibilidades de una caída, sino que fortalece y le ayuda a sentirse mejor. Caminar no es suficiente. Los ejercicios que mejoran la fuerza, flexibilidad, el equilibrio y la coordinación son los más beneficiosos. El tener poca cantidad y calidad de músculo (sarcopenia) aumenta las posibilidades de una caída y de perder la independencia. Las caídas recurrentes revelan un mayor riesgo de discapacitarse (fragilidad).

      2. Revise con su geriatra todas sus medicinas
      Pídale que revise todas las medicinas que está tomando, incluidas las que no necesiten receta y las gotas para los ojos. A medida que usted envejece puede cambiar la manera como reaccionan las medicinas en su cuerpo. Algunas medicinas, pueden darle sueño, bajar la presión en exceso o causar mareos y provocar una caída.

      3. Examínese la vista.
      Solicite a su geriatra que lo derive a un oftalmólogo por lo menos una vez al año. Podría estar usando anteojos incorrectos o tener una condición como glaucoma o cataratas que le impidan ver bien. La visión defectuosa puede aumentar el riesgo de una caída.

      4. Haga más seguro su hogar
      Casi la mitad de las caídas ocurren en casa. Para hacer su hogar más seguro: 
      • Quite las cosas con las que pueda tropezarse (como papeles, libros, ropa y zapatos) de las escaleras y los lugares por los que usted camina. 
      • Quite las alfombras pequeñas o use una cinta con adhesivo en ambos lados para evitar que se resbalen las alfombras. 
      • Coloque las cosas que usa con mayor frecuencia en los estantes inferiores para poder alcanzarlas con facilidad y sin necesidad de usar un banco. 
      • Instale barras para sostenerse junto a su inodoro y en la bañera o en la ducha. 
      • Use alfombras antideslizantes en el suelo de la bañera y de la ducha. 
      • Mejore el alumbrado en su casa. Al ir envejeciendo, necesitará luces más brillantes para ver bien. Coloque cortinas o persianas ligeras para reducir el resplandor. 
      • Coloque pasamanos y luces en todas las escaleras. 
      • Use zapatos tanto dentro como fuera de su hogar. Trate de no caminar descalzo ni usar pantuflas o “chancletas”.
      • Busque ayuda del terapeuta ocupacional de BAMBOO para una asesoría específica sobre barreras arquitectónicas en su casa

      miércoles, 9 de octubre de 2013

      11 mandamientos para una vejez feliz


      1. Cuidarás tu imagen todos los días. Vístete bien, arréglate cómo si fueras a una fiesta.
        ¡Qué mas fiesta que la vida!
      2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se hecha a perder y la máquina móvil se enmohece.
      3. Amarás el ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasia, una caminata razonable, ejercicios de yoga... Contra la inercia: Diligencia.
      4. Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado: nada de cabezas gachas, espaldas encorvadas, pies arrastrándose ¡No! Que la gente te diga un piropo cuando pasas
      5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y enfermo de lo que en realidad estás. Además te dejarán solo, porque nadie quiere estar oyendo historias de hospital. ¡Deja de autoproclamarte viejo y considerarte enfermo!
      6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. SE TIENE LA EDAD QUE SE EJERCE. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
      7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No serás un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Sé independiente hasta donde sea posible y siempre que puedas ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo o servicio.
      8. Mantendrás ocupadas tus manos y tu mente. La actividad es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística ¡Son medicinas para todos los males!
      9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego las del hogar, integrando a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades: niños, jóvenes y adultos, en perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los más amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tu. ¡Huye del bazar de antigüedades!
      10. No pensarás que todo tiempo pasado fue el mejor. Deja de estar condenando y maldiciendo este momento. ¡Alégrate de poder ser parte del mismo hoy y ver muchas cosas lindas y nuevas, que en aquellos viejos tiempos no podías ni imaginar!
      11. ¡NO OLVIDES QUE PARA MANTENER LA SALUD HAY QUE DIVERTIRSE Y REÍR A MENUDO!

      lunes, 12 de agosto de 2013

      A mayor edad, mayor riesgo: Hágase el hábito de ejercitar su mente

      El entrenamiento de las funciones cognitivas es una excelente estrategia para prevenir el deterioro de las conexiones nerviosas del cerebro. Un buen estado de la memoria también implica mantener vigilada la presión arterial, el colesterol y la glucosa desde joven.

      "¿Dónde dejé las llaves? ¿Cerré la puerta al salir? ¿Pagué el recibo de la luz?" Pasan los minutos y las respuestas no llegan. La mente está, literalmente, en blanco. Así son los olvidos, inesperados, pero implacables. Aunque es habitual que ciertos detalles de la vida cotidiana “escapen” eventualmente de la memoria, ya sea por distracción o por estrés, conforme aumenta la edad se incrementa también la necesidad de mantener la mente ágil, mediante rutinas de ejercicios mentales y el cuidado coordinado e integral del todo el cuerpo.

      Es cierto que el cerebro de un joven no funciona igual que el de un adulto mayor, pero existen estrategias para que estos cambios sean menos drásticos. Para empezar, el cuidado del cerebro y la memoria empieza por el cuidado del organismo, ya que el cerebro es un órgano como cualquier otro, y se beneficia de las mismas atenciones que le damos a los demás: manteniendo una presión arterial adecuada, niveles de colesterol y glucosa controlados, haciendo ejercicio físico, y abandonando hábitos dañinos como fumar.

      ¿A qué enfermedades o riesgos de salud se expone la memoria?
      Las principales causas de problemas de la memoria pueden ser degenerativos, como los males de Alzheimer y Lewy; y vasculares, como los infartos cerebrales, las hemorragias o los microinfartos. Cada uno de ellos es diagnosticado y tiene un manejo particular, que debe ser supervisado estrictamente por un médico especialista.

      Lo ideal es hacerse un chequeo integral cada cierto tiempo, a fin de detectar posibles indicios de alguna de estas enfermedades. No hay que esperar a que se den los síntomas para recién preocuparse. La memoria, como el cuerpo, reacciona mejor y se conserva en buen estado si la ejercitamos, independientemente de la edad que uno tenga.

      En Bamboo existen diferentes programas para el cuidado y manejo de problemas de memoria como Neuropilates (para pacientes sin problemas de memoria, pero que quieren potenciar sus habilidades mentales con los años), Gimnasia Mental (para pacientes con deterioro cognitivo mínimo) y Entrenamiento Cognitivo (para pacientes con deterioro cognitivo leve a moderado). Éstos incluyen al cuidador o familiar responsable del adulto mayor, a fin de que ambos aprendan las técnicas y puedan repetir los ejercicios en casa. Además, las terapias son monitoreadas de cerca por el personal médico a cargo, ya que permiten hacer pruebas de despistaje de problemas mayores, que necesiten de una intervención adicional.

      lunes, 10 de junio de 2013

      Vacuna contra el neumococo: una forma de prevenir descompensaciones

      El neumococo es una bacteria que se contagia a través del contacto con personas que están
      enfermas o con personas que no están enfermas pero son portadoras de la bacteria en la parte posterior de su nariz. Las infecciones por el neumococo más frecuentes son la conocida neumonía, la meningitis y la infección general de la sangre. 
      El neumococo es una bacteria común en nuestro medio. En América Latina el 35% de las neumonías adquiridas en la comunidad son a causa del neumococo. 

      No todos tenemos el mismo riesgo de adquirir una infección por neumococo. Las personas con diabetes (con o sin tratamiento con insulina), mayores de 50 años, presión alta (hipertensión),con enfermedades del hígado, con enfermedades del riñón (con o sin diálisis), aquellas personas que han recibido un transplante de riñón, que han tenido un infarto, personas con angina, con insuficiencia cardíaca, con cualquier tipo de enfermedad cardiovascular, fumadoras (en ellas el riesgo aumenta hasta un 50%), personas con problemas respiratorios (asma, bronquitis, fibrosis pulmonar, EPOC), post operados del bazo, personas con síndrome celiaco, VIH (en cualquiera de sus etapas), en quimioterapia o que toman corticoides durante más de un mes, están en mayor riesgo de enfermarse. 

      Es ampliamente reconocido que las personas con enfermedades arriba descritas además de tener más riesgo pueden ser reagudizadas si tienen una infección por neumococo. Por ejemplo las personas con enfermedad coronaria pueden volver a sufrir un infarto. Y no solo eso, además su tiempo de hospitalización y recuperación será mas prolongado y en algunos casos el desenlace será fatal.

      Es por esto que en varios países se ha incluido a la vacuna contra el neumococo dentro de sus programas de vacunación para personas después de los 50 años o con las enfermedades arriba descritas.  

      Converse con su médico y solicite la vacuna contra el neumococo. La vacunación es una oportunidad más para tener control sobre su salud y disfrutar la vida con los años.


      Escrito por:
      Dra. Rocío Morante Osores
      Médico asistente
      Bamboo Senior Health Services



      lunes, 13 de mayo de 2013

      Tétanos y difteria: ¿hay vacunas?


      El tétanos (a veces llamado trismo) es causado por la toxina (veneno) de una bacteria. Las bacterias pueden introducirse en el cuerpo mediante un pinchazo o arañazo diminuto pero prefieren las heridas de punción profunda o los cortes como aquellos hechos por las uñas o los cuchillos. La bacteria del tétanos comúnmente se encuentra en la tierra, el polvo y el estiércol (excrementos de animales). El tétanos no se transmite de persona a persona. Los primeros síntomas más comunes del tétanos son dolor de cabeza y contracción muscular en la mandíbula, seguido de contracción de los músculos del cuello, dificultad para tragar, espasmos musculares, transpiración y fiebre.


      La difteria afecta generalmente las amígdalas, la garganta, la nariz o la piel. Al igual que el tétanos, es causada por la toxina, o el veneno, de una bacteria, pero puede transmitirse de una persona infectada a la nariz o garganta de otra. La difteria puede causar problemas respiratorios, insuficiencia cardíaca, parálisis y a veces la muerte. En algunas ocasiones se puede confundir la difteria por un dolor de garganta agudo. La difteria también puede presentar otros síntomas como fiebre baja y ganglios linfáticos inflamados en el cuello. Una segunda forma de difteria causa heridas en la piel que pueden ser dolorosas, rojas e inclusive estar hinchadas.
      La vacunación es la mejor manera de protegerse contra el tétanos y la difteria. La mayoría de las personas reciben su primera dosis cuando son niños en una vacuna conocida como DTP que combina difteria, tétanos y tos ferina. Para los adultos, existe una vacuna combinada, llamada refuerzo Td, que los protege contra ambos: el tétanos y la difteria. Usted necesita una vacuna Td cada 10 años durante toda su vida para estar protegido contra estas enfermedades raras pero peligrosas. Mientras usted hace sus actividades diarias (como la jardinería), la bacteria del tétanos puede entrar en el cuerpo por una herida en la piel y causar la infección. Es particularmente importante tener un refuerzo de Td si usted tiene una herida grave o herida de punción y no ha tenido un refuerzo en los últimos 5 a 10 años.
      La vacuna de Td es inocua y eficaz. La mayoría de las personas no tienen ningún problema con esta vacuna. Cuando sí ocurren efectos colaterales, son generalmente leves e incluyen dolor, enrojecimiento de la piel o hinchazón en el brazo donde se aplicó la inyección.

      miércoles, 8 de mayo de 2013

      ¿En qué etapa de la vida son más distintas las personas?


      Muchas podrían ser las respuestas a esta gran incógnita; algunos optarían por decir los recién nacidos, otros quizás los niños,  los adolescentes,  los adultos y un pequeño porcentaje diría que son los adultos mayores; cada uno daría sus razones pero éstas se basaría en un punto: el aspecto físico.

      Si tenemos en cuenta que en el trascurrir de la vida cada experiencia positiva o negativa va cambiando nuestra estructura biopsicosocial; quién sino el adulto mayor para ser quien tenga mayor acúmulo de experiencias diversas…como accidentes, enfermedades, los asaltos, muerte de algún familiar, la jubilación, etc.; Características muy distintas de persona a persona, debido a factores tan cambiantes como el entorno familiar, social y uno muy determinante el económico.

      Concluiríamos entonces que la etapa de vida adulto mayor es la etapa en la que son más heterogéneas las personas; de ahí la importancia de que la atención en salud deba ser esencialmente individualizada, teniendo como objetivo inicial conocer los hechos más resaltantes de la edad mediana ya que esto ayudara a entender mejor el envejecimiento. Es más, por varios factores las respuestas a los tratamientos no son iguales en todos los adultos mayores y esta diferencia aumenta con la edad. Por ejemplo , hay adultos mayores que responden espectacularmente a un programa de ejercicios, sin embargo, hay otros cuya respuesta al mismo programa es mínimo.

      “Se envejece como se ha vivido” (J. de Auriaguerra), esta frase debe ser servir como reflexión sobre el estilo de vida que se lleva ya que la cantidad de reserva de adaptación (conocimientos y experiencias) determinará un estado de mayor o menor equilibrio ante las distintas situaciones en esta etapa.

      ¡¡¡ Disfrutemos de esta etapa de la vida!!!

      Escrito por:
      Lic. Walter Miguel Reyes Morales
      Terapeuta Ocupacional de Bamboo

      lunes, 29 de abril de 2013

      Vacunas en las personas mayores


      ¡Las vacunas—o inmunizaciones—no sólo son para los niños! Los adultos también necesitan vacunarse esporádicamente para protegerse contra las enfermedades infecciosas graves. En realidad, algunas vacunas son más importantes para los adultos que para los niños. Cada año, miles de personas mayores mueren innecesariamente. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés) recomiendan a las personas mayores recibir inmunización contra la gripe, la enfermedad neumocócica, el tétanos y la difteria, la varicela, así como el sarampión, las paperas y la rubeola.

      Gripe

      La gripe—también conocida como influenza o flu—es una infección sumamente contagiosa que causa fiebre, escalofríos, tos seca, dolor de garganta, congestión de la nariz, dolor de cabeza, dolores musculares y a menudo una gran fatiga. La gripe es generalmente una enfermedad leve en los niños sanos, los adultos jóvenes y las personas de mediana edad. Sin embargo, puede llegar a ser mortal en las personas de la tercera edad.
      Los virus de la gripe cambian todo el tiempo. Por este motivo, usted necesita recibir una vacuna de la gripe cada año. Para que su cuerpo pueda tener suficiente tiempo para generar resistencia al virus, es importante aplicarse la vacuna entre septiembre y mediados de noviembre, antes de que comience la temporada de la gripe.
      Aunque los efectos colaterales de la vacuna contra la gripe son leves para la mayoría de las personas, algún dolor, enrojecimiento de la piel o hinchazón pueden ocurrir en el brazo donde se aplicó la vacuna. Cerca de 5% a 10% de las personas que reciben la vacuna tienen efectos colaterales leves como dolor de cabeza o una fiebre baja, los cuales pueden durar alrededor de un día después de la vacunación.

      La vacuna contra la gripe es el principal método de prevención y control de esta enfermedad. Sin embargo, se han aprobado cuatro medicamentos para tratar a las personas que contraen la gripe: amantadina (Symmetrel), rimantadina (Flumadine), zanamivir (Relenza) y oseltamivir (Tamiflu). Estos medicamentos reducen la duración de la fiebre y otros síntomas cuando se toman en un plazo de 48 horas después de la aparición de la enfermedad. Este tipo de medicamento está disponible sólo con receta médica.

      Enfermedades neumocócicas

      La enfermedad neumocócica es una infección seria. Muchas personas conocen la neumonía pneumocócica, que afecta los pulmones. Pero las bacterias que causan esta forma de neumonía también pueden atacar otras partes del cuerpo. Cuando las mismas bacterias invaden la membrana que recubre el cerebro, causan meningitis; cuando entran en el torrente sanguíneo, causan bacteriemia. También pueden causar infecciones del oído medio y los senos paranasales (pequeñas bolsas de aire ubicadas en la cabeza que hacen circular el aire y lubrican la nariz).

      Los CDC recomiendan que las personas de 65 años o más se apliquen la vacuna antineumocócica. Esta vacuna es segura y puede aplicarse junto con la de la gripe. La mayoría de las personas necesitan sólo una dosis. Sin embargo, los CDC recomiendan que las personas de 65 años o más se apliquen una segunda dosis de la vacuna antineumocócica si han pasado 5 años desde que la recibieron o tenían menos de 65 años cuando se vacunaron por primera vez. Nadie debe recibir más de 2 dosis de la vacuna antineumocócica que está disponible ahora.

      Cerca de la mitad de las personas que reciben la vacuna tienen efectos colaterales leves—hinchazón temporal, enrojecimiento de la piel y dolor en el lugar del brazo donde se aplicó la vacuna. Unas pocas personas (menos de 1%) tienen fiebre, dolor muscular o hinchazón más grave y dolor en el brazo.

      Las enfermedades neumocócicas son tratadas con antibióticos. Sin embargo, en los últimos años las bacterias que causan enfermedades neumocócicas se han vuelto cada vez más resistentes a la penicilina. Ésta es una de las razones por las cuales son tan importantes las medidas de prevención y el desarrollo de vacunas más nuevas.

      Adaptado de:


      ¿Soy un conductor seguro?


      Quizá ya esté consciente de que para usted es un problema manejar de noche, en las autopistas o en mal tiempo. Los conductores mayores también pueden tener problemas a la hora de ceder el paso, girar (sobre todo a la izquierda), cambiar de carril, pasar y utilizar las rampas de las autopistas.

      Lo que puede hacer:
      • Si tiene dudas sobre el clima, no salga. La lluvia pueden hacer que cualquier persona tenga dificultades para conducir. Espere a que el clima se despeje o aún mejor, utilice los autobuses, taxis u otro servicio de transporte disponible.
      • Busque diferentes rutas que pueden ayudarle a evitar lugares donde conducir puede ser un problema. Los giros a la izquierda pueden ser bastante peligrosos porque debe poner atención a muchas cosas a la misma vez. Podría planear rutas a su destino en las que solamente sea necesario girar a la derecha.
      • Hágase revisar su habilidad para conducir.

      • Actualice su habilidad para conducir tomando un curso de repaso.

      Más consejos para conducir de manera segura

      Antes de salir:
      • Planée conducir por calles que ya conoce.
      • Limite sus viajes a lugares fáciles de llegar y cercanos a su hogar.
      • Tome caminos que eviten puntos de riesgo como rampas y giros a la izquierda.
      • Incluya tiempo adicional para su viaje si las condiciones son malas.
      • No conduzca cuando se sienta estresado o cansado.
      • Mientras conduce:
      • Siempre utilice su cinturón de seguridad.
      • No utilice el teléfono celular.
      • Evite distracciones tales como comer, escuchar la radio o conversar.
      • Asegúrese de que hay suficiente espacio entre usted y el automóvil de atrás. (Consejo: Si alguien le sigue muy de cerca, reduzca su velocidad y sálgase del camino si es necesariopara permitir que esa persona le pase.)
      • Utilice el aparato que desempaña las ventanas delanteras y traseras para mantenerlas despejadas.
      • Mantenga encendidas sus luces en todo momento.

      Seguridad del automóvil:
      • Conduzca un automóvil equipado con bolsas de aire.
      • Revise las hojas de su limpiaparabrisas regularmente y cámbielas cuando sea necesario.
      • Mantenga sus luces limpias y apuntadas en la dirección correcta.
      • Piense en la posibilidad de instalar controles de mano tanto para el pedal del acelerador como para el pedal del freno si tiene problemas en las piernas.

      ¿Es hora de dejar de conducir?

      Todos envejecemos de manera distinta. Por esta razón, no hay una forma de determinar una sola edad cuando todos deben dejar de conducir. ¿Cómo saber entonces si debe dejar de conducir? Para ayudarle a decidir, pregúntese lo siguiente:
      • ¿Otros conductores me tocan la bocina frecuentemente?
      • ¿He tenido algunos accidentes, aunque hayan sido muy leves?
      • ¿Me pierdo, aún en los caminos que conozco?
      • ¿Pareciera que personas caminando u otros autos aparecen de la nada?
      • ¿Mis familiares, mis amigos o mi médico me han dicho que están preocupados por mi forma de conducir?
      • ¿Estoy conduciendo menos estos días porque no estoy tan seguro de mi forma de conducir como lo estaba antes?
      • ¿Me cuesta trabajo permanecer en mi carril?
      • ¿Me cuesta trabajo mover el pie entre el acelerador y el freno, o confundo los dos pedales?

      Si contestó sí a cualquiera de estas preguntas, puede ser que es hora de pensar si usted sigue siendo o no un conductor seguro.

      ¿Cómo me voy a transportar de un lugar a otro?

      ¿Le preocupa que, si deja de conducir, no podrá hacer las cosas que quiere y necesita hacer? No está solo. Muchas personas tienen esta preocupación, pero puede haber más formas de transportarse de las que usted piensa.

      Puede considerar tomar taxis. ¿Suena costoso? No olvide que cuesta mucho dinero tener un automóvil propio. Si usted no tiene que comprar un automóvil o pagar el seguro, mantenimiento, combustible, aceite u otros gastos relacionados al automóvil, puede ser que entonces tenga suficiente dinero para poder tomar taxis u otro tipo de transporte público. También puede ayudar a pagar por el combustible cuando las amistades o familiares lo transportan a algún lado.

      Adaptado de:

      jueves, 25 de abril de 2013

      ¿Debe empezar un adulto mayor a hacer ejercicio sin un chequeo médico?


      El proceso de envejecimiento produce cambios en nuestra condición física. Como ejemplos de algunas modificaciones a nivel de nuestro organismo con el paso de los años, nuestra capacidad respiratoria disminuye, nuestras articulaciones se ponen un poco más rígidas, perdemos masa muscular y ósea y ganamos un poco de tejido graso. Además, en las población adulta mayor existe una marcada tendencia al sedentarismo, lo que empeora nuestra salud. La vida es movimiento. Los malos hábitos alimenticios, también se suman a estos efectos aumentando la epidemia de obesidad actual.

      Los beneficios de la actividad física y el ejercicio están claramente demostrados en miles de estudios. Se han reportado mejoría en control de peso, en manejo de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, disminuye el riesgo cardiovascular, mejora el dolor y la movilidad articular, previene las caídas, incluso esta documentado disminución en deterioro cognitivo sobretodo de origen vascular. Además se traduce en aumento de autoestima, reducción de depresión y mayor socialización cuando se practica en grupos.
      Cualquier persona a cualquier edad obtendrá importantes beneficios de la actividad física y el ejercicio. Por lo tanto, es una recomendación universal.

      Sin embargo, aunque nunca es tarde para empezar, se debe ser cauteloso en el inicio de un programa de ejercicio. Específicamente para las personas adultas mayores, existen una serie de factores a considerar para una prescripción segura de la actividad física. Si se realiza una revisión de las lesiones producidas por ejercicio en este grupo poblacional, se observa que ocurren daños principalmente a nivel osteomuscular, y usualmente no se tomaron medidas preventivas.

      Ningún adulto mayor es igual a otro, por lo tanto las recomendaciones de ejercicio deben ser individualizadas. Dentro de los aspectos a considerar para la realización de ejercicio debe valorarse las enfermedades crónicas, el hábito previo de actividad física, la capacidad funcional, y la motivación personal.

      Por lo general, se recomienda que los adultos mayores activos, sin padecimientos importantes asociados como hipertensión, diabetes, asma, epilepsia, etc., pueden incorporarse a programas de ejercicio sin ninguna revisión previa. Sin embargo, debido al riesgo de lesiones musculares se sugiere prudencia al realizar el deporte seleccionado. Deben de iniciar las sesiones de ejercicio despacio y con intensidades mínimas, para valorar su tolerancia. Dependiendo de su desempeño, se puede incrementar la frecuencia y la intensidad de las sesiones, siempre bajo la guía del entrenedor o supervisor de la actividad. Debemos insistir en seguir los lineamientos establecidos para cualquier deporte o rutina, en lo que respecta al uso de equipo de protección como cascos, rodilleras, anteojos, etc. Y recordar que ante cualquier molestia que se presente, consulte a su médico de cabecera, para un examen, y determinar ajustes necesarios.

      Para las personas portadoras de enfermedades crónicas como las descritas, o personas sedentarias que nunca han realizado ningún tipo de actividad física, y desean iniciar; es necesario que se sometan a una revisión médica para establecer las limitaciones y las indicaciones de ejercicio adecuadas a su condición física.

      Incluso aquellos individuos que se encuentran muy comprometidos en el aspecto médico, deben practicar ejercicio con el fin de mantener al máximo sus capacidades remanentes. Por lo tanto ninguna persona por edad o por enfermedad se excluye de realizar actividad física. Existen programas especializados a nivel de diferentes centros de salud y que ofrecen alternativas para pacientes con problemas específicos a nivel cardiopulmonar u osteomuscular. Además la oferta de opciones es tan amplia como las necesidades de la población (Caminata, trote, bicicleta, ping-pong, Tai chi, baile, pesas, aeróbicos, etc). Para los adultos mayores con problemas de sobrepeso o articulares los ejercicios en piscina, superan las barreras de sus inconvenientes. Lo importante es tener una actitud positiva, una disciplina de constancia, y decidirse a empezar a trabajar por su salud desde hoy.

      Sitios recomendados de consulta:
      1. Shape up america! Web site http://www.shapeup.org/
      2. CDC Physical activity for everyone Web site http://www.cdcgov/nccdphp/dnpa/physical/index.htm
      3. ICAA Common questions and answers about exercise Web site
      4. ASCM Fit Society Page Web site http://www.ascm.org

      Escrito por:
      Dra. Faridy Helo Guzmán
      Médico especialista en Geriatría y Gerontología
      Costa Rica

      lunes, 22 de abril de 2013

      Tengo más de 70, ¿puedo seguir manejando?


      A sus 78 años, Sheila se considera una buena conductora y quiere seguir así. Pero últimamente ha estado involucrada en varios accidentes menores. Sheila se pregunta cómo puede seguir conduciendo de manera segura. 

      Quizá usted se ha hecho esta misma pregunta, o tal vez algún familiar o amistad le ha preguntado sobre su forma de conducir. El envejecimiento no lo convierte en un mal conductor, pero debe saber que con el tiempo, hay cambios que pueden afectar su habilidad para conducir.

      Su cuerpo

      Al envejecer, sus articulaciones pueden ponerse tiesas y sus músculos pueden debilitarse. Esto puede hacer más difícil voltear la cabeza para ver hacia atrás, girar el volante de forma rápida o frenar de manera segura.

      Lo que puede hacer:
      • Consulte a su médico si piensa que el dolor o la rigidez en sus articulaciones y músculos interfieren con su habilidad para conducir
      • Si es posible, conduzca un vehículo con transmisión automática, dirección hidráulica, frenos con asistencia electrónica y espejos laterales grandes
      • Permanezca físicamente activo o haga ejercicio para mantener o hasta mejorar su fuerza y flexibilidad

      Su visión

      Su visión puede cambiar a medida que va envejeciendo. Por las noches, puede ser difícil para usted ver cosas con claridad. Los resplandores o reflejos luminosos – de luces de otros automóviles, las lámparas en las calles o de la luz solar también pueden ser problemáticos. Puede ser más difícil ver a las personas, objetos y movimientos fuera de su línea directa de visión. Puede tomarle más tiempo leer las señales de tránsito o los letreros de las calles e incluso reconocer lugares conocidos. Las enfermedades de los ojos como la glaucoma, cataratas y degeneración macular, así como algunos medicamentos, también pueden afectar su visión.

      Lo que puede hacer:
      • Programe una cita para revisar su visión cada 2 a 4 años si tiene de 40 a 64 años de edad y cada 1 a 2 años si tiene 65 años o más. Esta es una recomendación de la Academia Americana de Oftalmología. Hay muchos problemas de la visión que su médico puede tratar.
      • Hable con su médico oculista si no ve lo suficientemente bien para conducir a causa de una catarata. Es posible que necesite cirugía para remover la catarata.
      • Si necesita anteojos para ver de lejos mientras conduce, asegúrese de que su prescripción esté correcta y utilícelos siempre para conducir.
      • Procure no manejar de noche si no ve bien en la oscuridad.

      Su audición

      Su habilidad para oír puede cambiar, haciendo más difícil notar las bocinas de otros autos, sirenas o ruidos de su propio automóvil. Esto puede ser un problema porque estos sonidos le alertan sobre cuándo debe salirse del camino o quitarse del paso. Es importante que pueda escucharlos.

      Lo que puede hacer
      • Haga una cita para que le revisen la audición. La Asociación Americana del Habla-Lenguaje-Audición recomienda una revisión cada 3 años después de la edad de 50 años. Su médico puede tratar algunos problemas de la audición.
      • Obtenga un aparato para ayudarle a oír y no olvide utilizarlo cuando conduzca.
      • Procure mantener el interior de su automóvil lo más silencioso posible mientras conduce.
      • Ponga atención a las luces de alerta en el tablero de su automóvil. Éstas pueden avisarle cuando hay algún problema con su automóvil.

      Sus reflejos

      Para conducir de manera segura, usted debe poder reaccionar rápidamente a lo que hacen los otros autos y las personas en las calles y carreteras. Usted necesita poder tomar decisiones y recordar qué debe hacer. Poder tomar decisiones rápidas mientras conduce es importante para lograr evitar accidentes y permanecer seguro. Cambios a lo largo del tiempo pueden afectar la rapidez con que usted reacciona. Puede notar que sus reflejos se vuelven más lentos. Las articulaciones tiesas o los músculos debilitados pueden dificultar su habilidad de moverse de forma rápida. Su habilidad de mantenerse atento puede ser más reducida o puede ser más difícil poder hacer dos cosas al mismo tiempo.

      Lo que puede hacer:
      • Aumente la distancia entre su automóvil y el automóvil frente a usted.
      • Comience a frenar temprano cuando necesite detenerse.
      • Cuando sea posible, evite las calles con mucho tráfico.
      • Si es necesario conducir en las autopistas de rápida circulación, conduzca en el carril derecho. El tráfico es más lento ahí y esto puede darle más tiempo para tomar decisiones seguras al conducir.
      • Tome una clase para conducir de forma defensiva. Existen diferentes academias de manejo a las que podría acudir.
      • Esté alerta a los cambios en su cuerpo y mente y hable con su médico sobre cualquier preocupación.

      Su salud

      Algunos problemas de salud pueden hacer que conducir un automóvil de manera segura sea más difícil para personas de cualquier edad. Sin embargo, otras condiciones de salud que son más comunes a medida que una persona va envejeciendo también dificultan la conducción segura de un automóvil. Por ejemplo, la enfermedad de Parkinson, los derrames cerebrales y la artritis pueden interferir con su habilidad para conducir. Puede ser que en dado momento, una persona con problemas de salud sienta que ya no es un buen conductor y pueda tomar la decisión de dejar de conducir.

      Personas con padecimientos tales como la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia pueden olvidar cómo conducir de manera segura. También pueden olvidar cómo encontrar un lugar conocido como el supermercado o incluso su hogar. En las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer, algunas personas pueden seguir conduciendo de manera segura durante algún tiempo. Sin embargo, cuando la memoria y la capacidad de tomar decisiones se van reduciendo, la forma de conducir se verá afectada. Si usted padece de demencia, es posible que no se dé cuenta que está teniendo problemas al conducir. Sus familiares y amistades pueden decirle lo que piensan sobre su forma de conducir y un médico puede ayudarle a decidir si es prudente seguir conduciendo.

      Lo que puede hacer:
      • Dígale a un miembro de la familia o a su médico si siente confusión mientras conduce.

      Sus medicamentos

      ¿Toma medicamentos que le dan sueño, mareos o hacen que se sienta menos alerta de lo normal? Los medicamentos pueden tener efectos secundarios. Las personas tienden a tomar más medicamentos a medida que envejecen, así que ponga atención a la manera en que estos medicamentos pueden estar afectando su forma de conducir.

      Lo que puede hacer:
      • Lea las etiquetas de los medicamentos cuidadosamente y ponga atención a cualquier advertencia.
      • Haga una lista de los medicamentos que toma y hable con su médico o farmacólogo sobre cómo pueden estar afectando su forma de conducir.
      • No conduzca si siente mareo o sueño.

      sábado, 13 de abril de 2013

      Adaptando la sala y el comedor


      La sala o la sala-comedor es la parte de las viviendas donde más tiempo empleamos cuando estamos en casa o en casa de amigos y familiares. Es necesario, por tanto, solucionar cualquier problema de accesibilidad que impida una estancia agradable para todo tipo de usuarios, a la vez que promociona salud y seguridad. Tanto si alguno de los usuarios de la vivienda tiene algún tipo de discapacidad, como si esperamos la visita de una persona con limitaciones de movilidad o sensoriales, o para disminuir nuestros propios riesgos de lesiones, debemos tener en cuenta algunas consideraciones para hacer de este elemento un lugar confortable.

      Muchas de las adaptaciones que hay que hacer, si no todas, pasan por modificar o cambiar el mobiliario, su disposición o ambos en el espacio de la estancia:
      • Espacios de paso y giro. Como en cualquier estancia, en una vivienda de una persona con movilidad reducida, la anchura mínima recomendable de cualquier espacio de paso debe ser igual o mayor de 80 cm. Del mismo modo, es recomendable que exista un espacio libre mínimo de 90 cm con lugares de giro de 1,50 m de diámetro, como máximo cada 10 m, necesario para poder girar una silla de ruedas con comodidad.
      • Alfombras. Es conveniente fijar las alfombras al suelo con una red antideslizante de goma o con cinta adhesiva de doble cara, para evitar que se mueva y provoque un resbalón o un tropiezo.
      • Puertas. Se recomienda no colocar perillas giratorias, sustituyéndolas por las de tipo manivela.
      • Protecciones en las esquinas. Es interesante colocar cantoneras de goma en las esquinas de los muebles, para evitar hacerse daño en caso de golpe o tropiezo, especialmente en la mesa baja frente al sofá, la mesa de comedor, etc. En cualquier caso es mejor disponer de mobiliario que no disponga de aristas ni esquinas.
      • Interruptores y enchufes. Los interruptores y bases de enchufe deberán estar también dentro del alcance de la persona. Además es conveniente que incorporen un piloto luminoso para localizarlos fácilmente en penumbra u oscuridad y que estén contratados con el paramento o con borde exterior contrastado.
      • Iluminación. La iluminación debe ser evaluada de forma muy cuidadosa según las necesidades del usuario.  La estancia debe tener suficiente luz para permitir una lectura cómoda al usuario concreto. La luz se puede concentrar mediante lámparas de pie cercanas a nuestros rincones favoritos de lectura. También en la mesa donde se coma habitualmente es conveniente que haya suficiente luz.
      • Desplazamiento de muebles. Si hay que arrastrar muebles, como sillas, alguna mesita, etc. es buena idea colocar discos deslizantes de fieltro o teflón en la base de las patas de estos muebles, facilitando así su deslizamiento sin esfuerzo.
      • Alcance. Para recoger cosas del suelo sin necesidad de agacharnos se pueden utilizar unas pinzas de largo alcance. También sería ideal disponer de controles remotos (mandos a distancia) para manejar los aparatos de uso más habitual: la televisión, el aire acondicionado, equipos de música, etc. Es interesante adquirir teléfonos inalámbricos que nos permitan conversar sentados cómodamente o mientras nos desplazamos a otras estancias. También en este caso se deberá comprobar la altura de las mesas, estantes y demás mobiliario para que quede dentro del alcance del usuario. La altura útil para personas con movilidad reducida estará entre 75 y 80 cm.
      • Altura de las mesas de comedor. La altura libre por debajo de las mesas deberá ser mayor o igual a 70 cm.
      • Señalización. Pictogramas, figuras u otro tipo de lenguaje que permita a las personas con discapacidad intelectual saber para qué sirve cada mando a distancia, que un enchufe puede resultar peligroso, etc.
      • Suelo. Si se decide sustituir el suelo, deberemos aprovechar para instalar uno no deslizante.


      Adaptado del libro: ¡Pregúntame sobre accesibilidad y ayudas técnicas! IMSERSO 2005

      Escrito por:
      Dr. José Francisco Parodi García
      Médico Geriatra
      Director Médico de Bamboo

      lunes, 8 de abril de 2013

      ¡No escucho bien!


      Cerca de una tercera parte de la población de los Estados Unidos de más de 60 años de edad sufre problemas de audición. Cerca de la mitad de la gente que tiene 85 o más años de edad sufre de pérdida de la audición. Sea pequeña la pérdida de la audición (no se detectan ciertos sonidos) o grande (ser totalmente sordo), ello constituye un problema grave. Si no se trata, los problemas pueden empeorar.

      La pérdida de la audición puede afectar su vida de diversas maneras. Usted puede perderse las charlas con sus amigos y familiares. Al hablar por teléfono, puede descubrir que es difícil escuchar lo que dice la persona que llama. En el consultorio del médico, puede llegar a no entender lo que el doctor le está diciendo.

      Algunas veces los problemas de audición pueden hacerlo sentir apenado, molesto y solitario. Es fácil retraerse cuando no se puede captar una conversación en el comedor o en un restaurante. También es fácil que sus amigos y familiares piensen que usted está confundido, que no le importan las cosas, o que es problemático, cuando el problema puede tratarse simplemente de que usted no puede escuchar bien.

      Si usted tiene problemas para oír  hay maneras de ayudarle. Empiece consultando a su médico. Dependiendo del tipo y alcance de su pérdida de audición, hay muchas opciones de tratamiento que pueden servirle. La pérdida de la audición no tiene por qué interferir en su habilidad para disfrutar de la vida.

      ¿Cómo sé si sufro de pérdida de la audición?

      Consulte con su médico si usted tiene problemas:
      • Al escuchar las conversaciones por teléfono,
      • Le resulta difícil entender las conversaciones cuando hablan dos o más personas,
      • Debe subirle el volumen a la televisión a un nivel tan alto que las demás personas se quejan de ello,
      • Tiene problemas al escuchar debido a los ruidos de fondo,
      • Tiene la impresión que las otras personas parecen hablar entre dientes, o
      • No puede entender cuando las mujeres y los niños le hablan.

      ¿Qué debo hacer?
      Si usted tiene problemas para oír  consulte a su médico. En ocasiones el diagnóstico y tratamiento pueden ocurrir en el consultorio del médico. O su médico lo recomendará donde un otorrinolaringólogo, es decir, un médico especializado en oídos, nariz y garganta. El otorrinolaringólogo elaborará su historia médica y le preguntará si otros miembros de su familia sufren de problemas de audición, le hará un examen completo y sugerirá cualquier examen que se requiera. Usted puede ser remitido a un profesional del cuidado de la salud entrenados para medir la audición. Ellos utilizarán un audiómetro para probar su habilidad para escuchar ruidos de distintos tonos y volúmenes. Estas pruebas no causan dolor. De esta manera se puede determinar si requiere dispositivos de ayuda para la audición, o audífonos. Pueden asistir en seleccionar el mejor audífono en su caso, probárselo y colocárselo debidamente y hacer que usted aprenda a sacarle el mayor provecho posible. 

      ¿Qué causa la pérdida de la audición?

      La pérdida de la audición puede tener distintas causas, incluyendo el proceso de envejecimiento, la acumulación de cera en los oídos, haber estado expuesto a ruidos de mucho volumen durante un período de tiempo largo, infecciones virales o bacterianas, problemas del corazón o derrames cerebrales, lesiones en la cabeza, tumores, ciertas medicinas y herencia.

      Adaptado de:
      Instituto Nacional de Envejecimiento